¿Dónde nació el bingo? Hay diferentes relatos sobre los orígenes de este juego tan masivo como universal.
Consideran que nació en China. Aunque otros hablan de una fuerte referencia en Italia, allá por el siglo XVI, convirtiéndose en una especie de lotería llamada ´Lo Giuoco del Lotto D’Italia´. Hoy el bingo potencia su popularidad gracias a su simpleza y al desembarco en las plataformas online.
Su condición de entretenimiento le permitió pasear por Europa y puntualmente en Francia comenzó como un juego de azar para la clase alta que se conocía como ´Le Lotto´. De allí partió para Alemania, atrayendo a niños y jóvenes, que además de esa manera entretenida aprendían, en especial, sobre matemáticas.
Una vez desparramado en Europa este juego cruzó el Océano Atlántico con rumbo a América del Norte, desembarcando en los Estados Unidos, donde se hace popular en las ferias. Fue en este país donde, en un principio, fue llamado ´Beano´, palabra con la que gritaba cada persona que ganaba.
Hasta que en el propio Estados Unidos, de ´Beano´ pasó a llamarse definitivamente ´Bingo´. Ocurrió que un vendedor de juguetes de Nueva York llamado Edwin Lowe se enamoró de este entretenimiento de azar que descubrió en un viaje. El empresario se hizo tan fanático como experto en el juego y creó una versión propia. Cuentan que en una oportunidad, un amigo de Lowe se emocionó tanto al ganar que en vez de ´Beano´ gritó ´Bingo´ y fue desde entonces que le quedó ese nombre a este entretenimiento universal.
La historia en Argentina
La apertura del primer salón público de bingo en la Argentina fue a mediados de la década de 1970, y desde entonces comenzaron a expandirse en todo el país, en especial en el Gran Buenos Aires.
El futuro de los bingos cuenta como principal desafío la competencia que representan los juegos de apuestas online.
El tema es que las salas de bingo presenciales seguirán vigentes ofreciendo otros atractivos que lo complementan como eventos, shows y ofertas gastronómicas.





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